La Pirámide del Éxito y la Personalidad

Alto Impacto  -  ene 27, 2012  -  , , ,  -  Comentarios desactivados

por Robert Hogan, Ph.D.

El 4 de junio de 2010 quedó marcado por el fallecimiento de John Wooden, una leyenda entre los entrenadores de básquetbol. Como muchos saben, Wooden era conocido como el “Mago de Westwood” por su inigualable éxito como entrenador del equipo masculino de básquetbol de la UCLA (Universidad de California – Los Angeles), llevándolos a batir un record de 88 victorias consecutivas y 10 campeonatos nacionales, entre otros logros.

Lo que se conoce menos es la estrategia que Wooden diseñó y llevó a cabo para reclutar, evaluar, seleccionar, desarrollar y asesorar a sus jugadores para convertirlos en personas exitosas, dentro y fuera del campo de juego. Este aspecto del entrenador lo posiciona de manera interesante, no sólo como un innovador en el básquetbol deportivo, sino que también como un pionero en el ámbito de la administración de talentos.

Al igual que los exitosos administradores de talentos de las empresas actuales, Wooden, sin saberlo, tomó recomendaciones desde el manual de jugadas del Psicólogo Industrial/Organizacional que todavía estaba por escribirse, creando un modelo de medición para identificar a los jugadores de alto potencial, que mostraban las competencias requeridas para tener éxito en su programa. En 1948 (16 años antes de ganar su primer título nacional), Wooden creó lo que se conoció como la “Pirámide del Éxito”.

Los que pertenecemos a los círculos de la selección de capital humano y del desarrollo de liderazgo reconoceremos rápidamente que esta pirámide incluye un contenido muy similar a lo que vemos comúnmente hoy en los modelos de competencias de diversas organizaciones. La pirámide de Wooden incluía 15 competencias primarias (los bloques fundacionales) y 10 competencias secundarias (los complementos).

Una revelación que surge al examinar esta pirámide es la presencia clara de la personalidad como el componente base del modelo. Wooden imaginó la pirámide teórica como una pirámide real donde se debe establecer primero la base y ésta es fundamental para la fidelidad y estabilidad de toda la estructura. En este caso, los dos primeros niveles que sirven de base están compuestos por los siguientes bloques fundamentales:  Diligencia, Amistad, Lealtad, Cooperación, Entusiasmo, Auto-Control, Viveza, Iniciativa e Intención. Estas 9 competencias pueden asociarse fácilmente a las 7 escalas del Inventario de Personalidad de Hogan (HPI).

La Diligencia y la Lealtad (por ej., trabajo duro, planificación cuidadosa y mantención de los compromisos) se vinculan claramente con lo que nosotros denominamos en lenguaje Hogan como Prudencia. La Amistad, la Cooperación y el Entusiasmo se incluyen en la pirámide para expresar respeto mutuo, interacciones sociales de colaboración y para demostrar energía y alegría al trabajar con otros. Estas mismas conductas pueden encontrarse en las escalas de personalidad de Hogan sobre Sensibilidad Interpersonal y Sociabilidad. Lo que en Hogan definimos como Ambición está representado en los conceptos de Wooden como Iniciativa e Intención, cuyas características son el tomar decisiones en forma independiente, no temer al fracaso y seguir adelante para lograr los objetivos.

Los que conocen el Inventario de Personalidad de Hogan probablemente mirarán la pirámide y reconocerán la definición de Wooden de Auto-Control representando la escala de Estabilidad Emocional.  En el bloque de Auto-Control, el entrenador analiza conceptos tales como el dominio de las emociones y evitar los altos y bajos en el temperamento. Por último, las escalas de Hogan denominadas Inquisitivo y Estilo de Aprendizaje son similares a lo que los jugadores de básquetbol de la UCLA recordarán del concepto de Viveza del entrenador Wooden para mantener su mente abierta y tener muchas ganas de aprender y mejorar.

Obviamente, no perjudica contar con un talento similar al de Lew Alcindor (conocido más tarde como Kareem Abdul-Jabbar) o de Bill Walton en su equipo, si se quiere alcanzar el pináculo del éxito en su ámbito particular. Sin embargo, ya sea en la cancha de básquetbol o en la sala de reuniones, existe un sinnúmero de ejemplos en los que se da que el equipo con el mayor talento en bruto no gana. La predicción del éxito comienza con el establecimiento de un modelo adecuado de medición de las competencias críticas, seguido de una evaluación sistemática de dichas competencias para seleccionar y desarrollar talento. Una y otra vez, se trate de la metodología de Wooden o de las competencias deseadas de las principales empresas de hoy, la personalidad sigue sirviendo como la piedra angular para apoyar a los profesionales en la apertura de sus propias pirámides del éxito

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