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Alto Rendimiento: ¿Grupos o Equipos?

María José Goycoolea

Todos quienes trabajamos junto a otras personas queremos ser equipo… y no cualquiera, eh, la mayoría queremos pertenecer a un Equipo de Alto Rendimiento.

Sin embargo, conceptualmente, según el modelo de Gordon Curphy, The Rocket Model, “grupos o equipos” -muy lejos de ser sólo palabras distintas- son dos métodos diferentes para realizar el trabajo. 

Por un lado, los grupos son conjuntos de personas que tienen objetivos individuales, cuyas acciones tienen poco impacto en lo que hacen los demás miembros del equipo, y son recompensados en base a los esfuerzos individuales.

En tanto los equipos son conjuntos de personas que tienen objetivos colectivos, cuyas acciones impactan significativamente el quehacer de los otros miembros del equipo, y que ganan o pierden juntos.

Entonces… ¿por qué todos soñamos con ser equipos?  

La verdad es que la mayoría de los conjuntos de personas que trabajan juntos/as no son grupos ni equipos, sino híbridos que se ubican en el continuo entre cada uno de los conceptos, con miembros que tienen alguna combinación de objetivos individuales y colectivos, algunas actividades laborales que impactan a otros y otras que no, y recompensas obtenidas en base a una combinación de contribuciones individuales y en equipo. Un ejemplo claro de un grupo, por ejemplo, son aquellos que trabajan para una organización pero solo se reúnen para consolidar información, pero cada uno tiene sus objetivos y recompensas independientes del quehacer del resto de los miembros de equipo. ¿Suena familiar? Efectivamente, no es tan poco común. Muchos equipos matriciales funcionan así.

 

The Rocket Model

De acuerdo al modelo de Gordon Curphy, los equipos, grupos o híbridos son la estructura básica de alineamiento para muchas organizaciones, por lo que es necesario reflexionar periódicamente sobre lo están haciendo bien y aquellas cosas deben mejorar. 

Para ello, lo primero es necesario saber si entienden bien el ambiente y entorno en el que se desenvuelven (contexto), si las personas tienen las capacidades y competencias para hacer su trabajo (talento), y si tienen claro hacia dónde se dirigen y cuáles son sus metas y objetivos (misión). 

Además, resulta relevante entender si tienen claridad sobre cómo deben hacer las cosas, los procesos y procedimientos de sus organizaciones (normas) y si están comprometidos con las mismas (engagement). No menos importante es analizar si estos grupos o equipos tienen los recursos necesarios para hacer su trabajo y si logran establecer la confianza y el ambiente necesario para conversar temas difíciles, solucionar conflictos y desafiarse entre ellos (valentía). Solo luego de tomar en cuenta todos estos factores, analizarlos y desarrollarlos podemos tener resultados superiores y sostenidos, es decir, convertirnos en equipos de alto rendimiento.

¿Y si lo medimos?

La gracia es que todas estas cosas se pueden medir científicamente. Los grupos, equipos o híbridos necesitan revisar periódicamente la retroalimentación proveniente del resto de los miembros, con el fin de discutir e identificar sus fortalezas y áreas de mejora. De esta forma podrán construir y ejecutar planes de acción para lograr una mayor efectividad y convertirse en uno de alto rendimiento. 

Según Curphy, estas acciones tienen un beneficio adicional para ayudar a los equipos a crear un lenguaje común para discutir los temas, construir confianza entre los integrantes e identificar mejores formas para que los equipos sean exitosos. Con ello, podemos diseñar programas de desarrollo, planes de acción concretos y trabajarlos mediante metodologías probadas en una enorme cantidad de empresas y equipos. 

Incluso, The Rocket Model nos permite medir el Coeficiente de Efectividad de Equipo (TQ) el que nos sirve para tener una imagen de cómo nos encontramos operando actualmente. 

Nuestro desempeño se ve impactado por una variedad de factores, tales como las realidades políticas y económicas, el cambio de las necesidades de los grupos de interés (stakeholders), la madurez del equipo y la rotación de sus miembros, entre otros. Por ello, si medimos nuestro punto base (la foto actual) y luego trabajamos en nuestro desarrollo interno, podemos -después de un tiempo- volver a evaluar los efectos de las intervenciones y acciones que realizamos. 

Sólo así podemos ir rumbo a convertirnos en un Equipo de Alto Desempeño.

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