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¿Integridad, Seguridad o Flexibilidad?

liderazgo maria jose goycoolea Nov 22, 2023

Maria José Goycoolea

Hay quienes piensan que ser flexible y actuar con integridad son cosas opuestas. La verdad es que -mientras más flexible es una persona- deja de ser tan rígida, característica que muchas veces se asocia a la integridad. No obstante, esta es una respuesta simplista, y las personas no somos simples.

Según el Modelo de Competencias de Hogan, desarrollado luego de un profundo estudio científico, que involucró la investigación de 21 otros modelos de competencias (comerciales, gubernamentales y académicos), la flexibilidad es la habilidad de cambiar de dirección apropiadamente basado en nuevas ideas, enfoques y estrategias. 

Por otro lado, el modelo define el concepto de integridad como el actuar honestamente de acuerdo con la moral y los principios éticos. Nos preguntamos entonces, ¿son comportamientos opuestos? No necesariamente, más certero sería decir que son competencias complementarias.

Por otro lado, también podríamos medir o predecir científicamente el enfoque en la seguridad. Éste está relacionado con prestar atención a la prevención y los procedimientos apropiados para protegerse de los accidentes y daños relacionados con el trabajo. Incluso, es posible hacer doble click a esta variable y evaluarla con un set de competencias 100% orientadas al despliegue de un comportamiento seguro (conoce el modelo aquí).

¿Yo, estructurado/a?

Todas las características de personalidad tienen cosas positivas y otras que no lo son tanto.

Es común encontrar personas con patrones de personalidad muy estructurada que suelen tener varios factores en común, tales como  prudencia muy alta (personalidad normal), descarriladores (comportamientos bajo presión) altos como cauteloso y perfeccionista, y otros más bajos como el arriesgado. Si a este mix agregamos  motivadores/valores de tradición y seguridad altos, es probable que estemos frente a una persona conservadora, que valora las reglas, los procesos y las jerarquías, que es altamente planificada, minuciosa, exigente con el desempeño propio y el de los demás. Asimismo, es posible que sea controladora, rígida con los estándares, la calidad, las planificaciones y microgestionadora. 

No obstante, tenderá a ser una persona muy responsable y confiable, con altos niveles de integridad. Valorará ambientes en los cuales las cosas están claras y los roles están bien definidos y comunicados, propiciando un ambiente en cual las personas tienen claro lo que deben hacer y lo que se espera de ellas. Adicionalmente, tenderá a pensar que las reglas deben respetarse, será un/a buen/a ciudadano/a organizacional, que sigue órdenes y es alineado/a.

Ok… ¿flexible?

Las personas con prudencia baja y curiosidad alta (personalidad normal), descarriladores arriesgado e imaginativo altos, cauteloso bajo y motivadores/valores de tradición y seguridad bajos, suelen ser individuos más flexibles, altamente creativos y mucho más dispuestos a saltarse las reglas. En su inconsciente, piensan que las normas están hechas para otros o para romperlas, y que son meras sugerencias para ellos/asa. 

Es posible que tampoco sean buenos siguiendo órdenes y sean percibidos como algo desordenados. No obstante, si le agregamos ambición alta, es posible que estemos ante personas apasionadas, orientadas a los resultados y a hacer que las cosas pasen, dispuestas a tomar riesgos y a estar más cómodas con la incertidumbre, características muy deseadas en nuestro entorno actual.

Y luego están las mezclas…

Sin embargo, también existimos los híbridos: individuos que tenemos -por ejemplo- prudencia alta (ordenados, metódicos y orientados al detalle), pero acompañada de una curiosidad y estilo de aprendizaje alto. Personas con estas características suelen ser capaces de mirar tendencias y estrategia (el panorama general), pero también son capaces de meterse en la ejecución hasta los mínimos detalles. Les cuesta soltar sus proyectos y les gustaría incluso operarlos. Sin embargo, son creativos, abiertos a la innovación y a implementar cambios y tecnologías nuevas (curiosidad, descarrilador imaginativo y el valor de estética alto).

¿Mejor o Peor?

La verdad no existe una personalidad mejor que la otra, pues algunas se ajustan mejor a ciertos tipos de perfiles y otras a unos diferentes. Y es que no hay tipos ni clases de personalidad, sino tantas alternativas como personas hay en el mundo. No hay características buenas ni malas; todo depende de qué queremos que esta persona haga y cómo queremos que interactúe con los/as demás en su entorno laboral, dependiendo de los objetivos de su rol y la cultura de la empresa.

Por ejemplo, hay personas que tienen sociabilidad y sensibilidad interpersonal alta, motivadores/valores de afiliación, altruismo y tradición altos (intereses sociales), y hedonismo entre otros cuantos de valores altos. Estas personas, por mucha prudencia alta, descarrilador perfeccionista y algo de cauteloso que tengan, su elevada creatividad, orientación a las personas y sus amplias habilidades sociales, suelen tener bajos puntajes en seguridad (potencial comportamiento seguro), pues se distraen fácilmente: todo les interesa, conversan frecuente y profundamente con las personas, privilegian las relaciones, les gusta pasarlo bien y hacen muchas cosas a la vez.

La mejor manera de predecir el desempeño futuro exitoso es conociendo a las personas… y las personas somos complejas… 

No podemos encasillar ni categorizar la personalidad. No hay etiquetas válidas ni “tipos” específicos. Las personas tenemos múltiples características y usamos las herramientas (prácticas, comportamientos), que hemos aprendido que nos funcionan desde pequeños, de forma interconectada. Separamos las características para estudiarlas (¡más de 120!), pero no las usamos de forma independiente sino todas mezcladas. ¡A veces ni nosotros/as nos entendemos!