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El Tabú de la Ambición

liderazgo talento Oct 01, 2020

María José Goycoolea

El rasgo de personalidad más vinculado al éxito profesional de un individuo es la ambición. Así lo afirman los estudios estadísticos de evaluación de la personalidad para predecir el desempeño exitoso de un líder. No obstante, a pesar de ello, la psicología académica ha ignorado y estigmatizado el concepto de ambición a lo largo de la historia.

La Real Academia Española define el término como el “deseo ardiente de conseguir algo, especialmente poder, riquezas, dignidades o fama”. Por su lado, el Diccionario Merriam Webster coincide en gran medida con esta definición, sosteniendo que es “el deseo de tener éxito, ser poderoso o famoso”. Sin embargo, en el diccionario de la Asociación Americana de Psicólogos (American Psychological Association) el concepto no ha sido definido.

En la medición de la personalidad relacionada al desempeño futuro en el puesto de trabajo, las personas que obtienen puntajes más altos en la escala de ambición suelen ser competitivos, asertivos, orientados al logro, seguros y suelen tener una movilidad ascendente.

Adicionalmente, es posible que persigan vocaciones emprendedoras, compitan en deportes y que participen en actividades extracurriculares. Además, las personas con puntajes elevados en ambición tienden a alcanzar niveles más altos de educación, trabajan en ocupaciones más prestigiosas y suelen tener ingresos netos mayores.

En la gran mayoría de los modelos psicológicos, la ambición -por sí sola- ha sido constantemente ignorada. Para el psicoanálisis, las personas ambiciosas son descritas como neuróticas (Freud); como individuos que sufren una restauración regresiva de su “persona”, entendida como la personalidad que un individuo proyecta a otros (Jung); y como una defensa neurótica para enfrentar una baja autoestima (Adler).

En tanto, en la cultura popular, por ejemplo, la sociedad ha percibido a las personas con elevada ambición en la política como dignos de desconfianza -o en el ámbito empresarial- como personas problemáticas para los incumbentes en posiciones que tienen poca oportunidad de crecimiento. Incluso en la academia, el rasgo de personalidad no está incluido como concepto -separado y único- ni en el Modelo de los 5 Grandes Factores (Five Factor Model) ni en el Modelo Hexaco. En éstos la ambición suele vincularse al factor de extroversión. Sin embargo, investigaciones científicas han comprobado que ambición no corresponde a extraversión.

En un concepto más popular, la extroversión tiende a manifestarse en comportamientos extrovertidos, comunicativos y enérgicos, mientras que la introversión se manifiesta en un comportamiento más reservado y solitario ". Todos los modelos de personalidad - FFM, MBTI, MMPI, 16PF, CPI Eysenck's 3 Factor, HPI, entre otros, incluyen extroversión. El problema con ello, es que este rasgo tiene que ver con llevarse bien (getting along).

Los estudios afirman que ambición tampoco es confiabilidad (conscientiousness). Este rasgo de personalidad nos habla de ser cuidadoso o diligente. Esto implica un deseo de hacer bien una tarea y tomarse en serio las obligaciones o compromisos que adquirimos con los demás, es decir, ser concienzudo. Las personas con puntajes mayores en esta escala tienden a ser eficientes y organizadas, en lugar de espontáneas y/o desordenadas.

Ambición, Sociabilidad y Prudencia Pero, ¿qué pasa cuando separamos estos tres conceptos? Tras estudios científicos de Hogan, que incluyeron análisis de los modelos académicos de medición de la personalidad, investigación estadística y un enfoque empírico (con información de desempeño recogida a través de encuestas de retroalimentación en 360º), se identificaron tres rasgos distintos: ambición, sociabilidad (extraversión menos la ascendencia social), y prudencia (confiabilidad menos los logros a través de la independencia).

Lo sustancial en este hallazgo es el concepto de ambición tiene que ver con avanzar (getting ahead), mientras que la sociabilidad y la prudencia tienen que ver con las tendencias de las personas de llevarse bien. Es por ello, que estos tres rasgos deberían predecir cosas diferentes en relación al desempeño laboral futuro de un individuo, sostiene Ryne A. Sherman, Chief Science Officer de Hogan Assessments.

Adicionalmente, Sherman nos entrega algunas recomendaciones prácticas y conclusiones:

  1. La ambición no puede ser medida a través de factores de personalidad como extraversión o confiabilidad, sino que debe ser medida por separado.

  2. Los profesionales interesados en medir ambición deberían usar instrumentos con validez predictiva que miden específicamente ambición.

  3. La ciencia puede continuar ignorando la ambición… pero a su propio riesgo.

La ambición es muy potente en la obtención de resultados en los distintos aspectos de la vida de un individuo, entre otros, el desempeño laboral exitoso. Sin embargo, la continua ignorancia de la ambición como rasgo de personalidad por sí solo, tiene consecuencias.

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